Jacob, La Lucha

Oseas 12:4 Sí, luchó con el ángel y  prevaleció,
lloró y le pidió su ayuda;
en Betel le encontró,
y allí El habló con nosotros

Ef 6:12 Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celeste

La vida de Jacob es la vida de cualquier creyente, hay pruebas, hay errores. Pero vemos que Jacob va madurando, su forma de enfrentar los problemas es diferente, siempre fue un hombre astuto, Dios está haciendo de él un hombre espiritual

Lo que ocurre es que las pruebas están debilitando a Jacob, se vuelve anciano, tiene personas a su cargo, sus enemigos (como Esaú) son muy poderosos y no sabe si tienen buenas intenciones, ¿qué puede hacer?.

A veces la angustia que podemos llegar a sentir es algo que pensamos que nos va a aplastar, el sueño desaparece, las ganas de comer, estamos tristes y somos pesimistas. Sentimos que todas las desgracias vienen sobre nosotros, y parece que el Señor está mudo, no dice nada.

Detrás de cada gran prueba hay una gran oportunidad, detrás de cada prueba se esconden bendiciones espirituales y tesoros que desconocemos.

¿Cómo podemos transformar esa prueba en una oportunidad de bendición?, teniendo un encuentro con Dios. “No te soltaré si no me bendices”, fue lo que Jacob le dijo al ángel, ¡hagamos lo mismo!, agarremos al Señor y digámosle lo mismo.

¿Cuál es el propósito de las pruebas?. No es que el Señor nos saque de ellas. El propósito de las pruebas es transformación espiritual.

Transformación espiritual. Mirad como éramos antes. Éramos religiosos, y supersticiosos, Dios nos transformó en creyentes. Éramos, según Tit 3 “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. 4 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”.

Pero el cambio no queda ahí, hay más cosas que Dios quiere cambiar en nosotros, ¡somos herederos de un Reino inconmovible!, dice la Palabra que vamos a juzgar a los ángeles (1 Co 6.2-3), ¡hay muchas cosas que Dios debe cambiar en nosotros!, tenemos que ser preparados para un mundo venidero que es eterno.

La aplicación para nosotros es: saca provecho de las pruebas, transfórmalas en ocasiones para tu encuentro con Dios, para aprender obediencia, para conocer a Dios, para tocar el manto de su misericordia, para aprender a orar con perseverancia, para buscar la bendición de Dios.

 

 

Quedándose solo. Entonces un hombre misterioso luchó con él (Jacob) hasta el amanecer. Lo tocó en la coyuntura de la cadera, y ésta se le dislocó mientras luchaban Gen 32:24-25

Forcejea, vence y es asaltado nuevamente y nuevamente, y es un trance de fuerza, de lucha, es un demonio del río Yaboc. En los ríos habitan demonios, se dicen los judíos.

Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo: porque tocó á Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo. Gen 32:32

Con la fuerza de Dios y su voluntad para buscar la bendición de Dios, se venció Jacob las cosas oscuras,  Siempre Dios quiere animarnos a pelear contra el mal. Dios quiere la lucha con nosotros para convertirnos, para cambiarnos. Se convencieron el Dios de la verdad y sinceridad del deseo de Jacob por la bendición. Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad Juan 4:24. Para hacer el punto de Su superioridad, Dios lo tocó.

 

La lucha de Jacob con el ángel a orillas del Yaboc fue un encuentro de gracia. Y como ocurre siempre que nos dejamos tocar por la gracia, el patriarca salió de ese encuentro vulnerado y bendecido. La escena de Jacob luchando toda la noche con el enviado de Dios es riquísima en simbolismo. Los detalles de explicación exegética no hace falta repetirlos aquí.

El encuentro de Jacob con el ángel comienza con una lucha que dura mucho tiempo. Jacob se resiste y lucha. Luchar es también un modo de huir. Jacob se siente fuerte hasta que el toque vulnerante del ángel le inmoviliza el tendón y le obliga a reconocer su impotencia.

 
 
 
 
 
 

Jacob se negó, hasta tanto el hombre no lo bendijera. El hombre, después de preguntar por su nombre, lo bendijo, y le cambió su nombre por el de Israel (ישראל, del Hebreo "uno que ha luchado con Dios y hombre").

Cuando se sienta impotente y tenga que darse por vencido la herida se convertirá en bendición. Pero aquí aparece un momento irónico de humor a lo divino. A Jacob que necesita ser bendecido le pide el ángel que lo bendiga.

Jacob fue ladrón de bendición en el pasado, llevándose la bendición destinada a Esaú con una trampa. De ahora en adelante será bendecido a fondo tras la reconciliación con el hermano. Pero antes de ese momento le pide el ángel que le bendiga.

Nos recuerda muchísimo el detalle de Jesús en Tiberíades preguntando a Pedro, el que le negó, si le quería, para darle a continuación el encargo -carga y bendición a la vez- de cuidar de los hermanos. Jacob tiene que bendecir al ángel y después aprenderá el camino para que el ahora bendecidor y antes robador de bendiciones, se convierta en bendecido de verdad.

En Génesis 27:20, Jacob dijo: “Porque Jehová tu Dios (Elohim) hizo que la encontrase delante de mí”. En una ocasión, Jacob le pidió a Dios que le declarara cuál era su nombre (Génesis 32:29) y Dios le contestó: “¿Por qué me preguntas por mi nombre?”

Jacob sabía muy bien que el nombre de Dios era Jehová, pero él quería saber cuál era su significado. Eso mismo fue lo que sucedió cuando Moisés le preguntó a Dios cuál era su nombre y recibió la misteriosa respuesta: “Yo soy el que soy” (Éxodo 3:14). Esto quería decir que su identidad era un secreto. Un secreto que habría de ser revelado y compartido con aquellos que creyeran en Él a medida en que pasaba el tiempo.
 

 

 

Descendientes de Israel, su siervo, hijos de Jacob, sus elegidos: el Señor es nuestro Dios, sus juicios rigen en toda la tierra. Él se acuerda siempre de Su Pacto, de la palabra que dio a mil generaciones. ¡Que toda la tierra cante al Señor! ¡Proclamen Su salvación cada día! 1 Cron 16:13-15, 23

Acontecimiento tras acontecimiento, las personas podían apreciar más y más quién era Dios. Su maravilloso nombre “Jehová” quedó al descubierto y nuevas revelaciones fueron resumidas en otro nuevo nombre. Con cada uno de los títulos de Jehová, nuestra fe se desarrollaba y crecía de día a día.
 

Jacob llamó al lugar Penei-Él (פני-אל, en hebreo "la cara de Dios"), diciendo: "He visto a Dios cara a cara, y he sobrevivido"

Ahora Jacob es llamado Israel, el que lucha con Dios. Saulo, Simón, y otros experimentaron un cambio de nombre, lo que supone una transformación espiritual y personal debido a un encuentro con Dios. Simón tuvo un encuentro con Cristo y le fue revelado por el Espíritu Santo Quien era y fue llamado por Jesús Pedro, Saulo tuvo un encuentro con Jesús resucitado y fue llamado Pablo.

Para contestar el profeta, Nadie invoca tu nombre, ni se esfuerza por aferrarse a ti, que debemos hacer? Isa 64:7-A los creyentes, Somos Israel Espiritual, Somos descendientes de Fe, y participantes del Pacto - Somos hijos de Jacob a mil generaciones....debemos luchar para recibir la bendición!

Todos nosotros estamos en una Universidad, Dios nos ha puesto en este mundo para que seamos transformados, al vivir distintas experiencias vamos a aprender a confiar en el Señor, a vivir por fe, a conocerle y a experimentarle.

2 Co 3.18 “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.

 

 

¿Que Dice Spurgeon? - La Oración Modelo de Jacob