¿QUÉ LLEVARÉ A LA CRUZ?
Y al manifestarse como hombre,
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Cuando tu corazón esté al ahogarse con la multitud de tus pecados reflexiona sobre la muerte del Señor Jesucristo.
El enemigo de nuestras almas, y nuestras conciencias nos acusarán justamente por
nuestras faltas y la abundancia de mal desde el inicio de nuestros
pensamientos, por eso seremos provocado al ahogamiento, como lo relata el
salmista: "Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza; como carga
pesada se han agravado sobre mi" Sal
38:4.
Este un espejo de la condición de los Creyentes bajo ciertas situaciones, pero en tal caso medita sobre los sufrimientos de Cristo, que no fueron por El mismo, sino por ti. “Al que no conoció pecado, por nosotros Dios le hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él” 2 Cor 5:21.
Tú mismo u otro te acusará de descuido en tus deberes devocionales; de orgullo, de envidia, de murmuración, de malos deseos y placeres mundanos, de mal ejemplo a otros, descuido de tus deberes familiares o matrimoniales, de orar para ti mismo y no para Dios; de buscar el aplauso de los hombres y no la gloria del Creador. Si es el caso.
Jesús salió cargando su propia cruz hacia el lugar de la Calavera (que en arameo se llama Gólgota). Juan 19:17 |
Entonces, cuando todas estas cosas vengan sobre ti y no veas salida de misericordia, considera que no eres tú mismo quien paga por tus propios pecados, sino que esa carga pertenece a Cristo; el acuerdo o la transacción es que sería echada sobre las espaldas del Señor Jesús: “Venid a mi todos los que estáis trabajados, y cargados; y yo os haré descansar" Mat 11:28.
Se agrega una bíblica dirección para tus casos de aflicción. Vamos a suponer que encuentras que la providencia está en tu contra; esto levanta aflicción, amargura de ánimo, problemas y descontento. Y te parece que Dios te está castigando por tu pecado para que satisfaga las demandas de la justicia divina.
¿Que hacer? Debes recordar que Dios nunca te va a pedir algo para satisfacer Su justa venganza por el pecado, eso nunca, porque Cristo fue puesto para expiar nuestras faltas y transgresiones, eso fue requerido de Jesucristo y no de ti ni de nadie más. Cristo ha tomado los pecados de Su pueblo sobre Si mismo.
Lo que si puede suceder es que tengas alguna mancha en tu alma que te esta impidiendo la paz y gozo Cristiano, y para humillarte, limpiarte y hacerte el bien te estén disciplinando para mejoría tuya, pero nunca para destruirte.
En tal caso no olvides esto del ministerio de Cristo: “Por lo que padeció aprendió la obediencia" Heb 5:8; esto es, que las lecciones de obediencia en la Escuela de santidad de Cristo, se aprenden sufriendo; tales adversidades o cruce de nuestros deseos, son para instruirnos no para Dios vengarse, la promesa del pacto es esta: "Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien" Jer 32:40
Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados. Isa 53:5 |
En la Cruz, Jesús sostuvo la validez de la Ley de Dios, proveyó un sacrificio sustitutivo suficiente para cada pecador, expuso ante el universo el verdadero carácter de Satanás y proporcionó el medio por el cual todos pudieran salvarse.
El asumir Cristo la naturaleza humana, por decisivo que sea esto en el plan de salvación, no era suficiente para salvar a la humanidad. De acuerdo con el plan eterno 2 Tim 1:9, Cristo moriría por el mundo tomando sobre sí mismo, en su humanidad y su divinidad, los pecados del mundo, y toda la culpabilidad y el sufrimiento inherentes a ellos.
Cada pecado estaba allí, en la Cruz, cayendo con todo su peso sobre el Hijo de Dios. ¡Qué espectáculo tan increíble para el universo, ver a su Comandante sin pecado sufriendo él mismo por una raza caída! Aunque el propósito principal de la Cruz era salvarnos, también reveló mucho acerca del carácter de Dios ante el universo.
Y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz Col 2:14 |
Pero yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo Juan 12:32, ¿Qué significa esto? ¿Por qué la Cruz nos atrae a Jesús?
Nunca debemos olvidar que la redención fue lograda aquí, en la tierra, para beneficio de los seres humanos. Cristo tomó sobre sí la naturaleza humana, no la angélica Heb 2:16, porque él vino para salvar a los seres humanos, no a los ángeles. Sin la Cruz y todo lo que ella implica (incluyendo la resurrección), toda la humanidad, de una manera u otra, enfrentaría sólo el olvido eterno.
El punto importante es que, aunque sólo podemos conocer nuestro propio dolor, sólo nuestro propio sufrimiento, en la Cruz, Dios lo experimentó todo al mismo tiempo. Lo que nosotros sólo conocemos individualmente, Dios lo sintió corporativamente en la Cruz. En el Calvario, Dios se vinculó con nosotros mediante la esencia de nuestra humanidad; es decir, mediante nuestro dolor: sólo que el nivel que él experimentó fue mayor y más intenso que lo que cualquier ser humano, alguna vez, podría conocer.
En la Cruz, el Señor mostró a la humanidad y al universo que, para tratar los problemas presentados por Satanás de una manera justa, equitativa y misericordiosa, él mismo estuvo dispuesto a sufrir mucho más terriblemente que lo que sufrió o podría sufrir cualquier ser caído. Él cargó con nuestros pesares y dolores, es decir, todos los pesares y todos los dolores que podemos sentir como individuos, ¡él los sintió todos al mismo tiempo!
He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí. Gal 2:20.
¿QUÉ LLEVARÉ A LA CRUZ?
"Porque la
palabra de la cruz es locura a los que se pierden;
pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios."
(1 Corintios 1:18).
¿Qué cosas
llevaré a la cruz de Cristo?:
¿Los ojos que resisten la pureza?
¿La tibia oposición ante el pecado?
¿La última soberbia de mi carne?
¿Mi lengua ingobernable y palabrera?
¿El peso de los bienes que me sobran,
o aquellos, --codiciados--, que me faltan?
¿Qué cosas
llevaré a la cruz de Cristo?
¿El goce de un rebelde vicio absurdo?
¿La vestimenta de la moda fatua?
¿La voz pagana de ese canto sucio?
¿Será el aburrimiento suicida?
¿Será el escándalo de aquél fracaso?
¿Será mi boca; mi cerebro; el sexo?
¿Qué cosa llevaré a la cruz de Cristo?:
Decido ir yo
mismo con mi vida;
Con todo el vértigo de mi vergüenza,
Con mi renuncia sin vacilaciones
Para morir con Cristo en el Calvario.
¡Escojo al Vencedor resucitado!
¡Te escojo a Ti, Jesús, mi eterno amado!